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Interpretación musical y su importancia a la hora de cantar

La música es una parte importantísima en la vida de muchos de nosotros, tanto es así que seguramente no sabríamos qué hacer si no fuera por ella. Disfrutar de nuestras canciones favoritas, de los temas que más nos gustan de esas bandas a las que les seguimos la pista desde hace tiempo, no solo nos permite conocer un arte que lleva siglos maravillando al mundo entero, sino también canalizar nuestras propias emociones a través de esas canciones, de la música, de la letra, de todo el conjunto del tema, que nos transmite algún sentimiento con el que podemos empatizar. La música es el vehículo de las emociones, siempre y cuando esté bien interpretada. Porque hay veces en las que la técnica importa, pero solo si está encaminada precisamente a la interpretación, a generar esa emoción en el oyente.

Es aquí donde está la diferencia entre interpretación musical y tocar cualquier instrumento, incluyendo la voz. Podemos tener un buen instrumento vocal, una voz bonita y dulce, y ser capaz de llegar a los tonos para emular perfectamente esa canción que hemos escuchado a nuestro artista favorito. Sin embargo, sin la interpretación adecuada, esa canción carece de sentido, de emotividad, y se quedará simplemente como un ejercicio de pura demostración de cualidades. No vale con tener una buena voz, hay que saber cómo utilizarla para provocar ese escalofrío en los oyentes. Y eso es justo lo que se consigue a través de la interpretación musical, una teoría que nos lleva a utilizar diferentes técnicas y herramientas para elevar esa canción mucho más allá.

Qué es la interpretación musical

Tenemos este concepto que seguramente no les suena a mucha gente, pero que es imprescindible para entender todo lo que tiene que ver con la música. Veamos, cuando un compositor escribe una pieza musical, por ejemplo una sonata para violín, pude hacerlo directamente sobre la partitura que el intérprete leerá en su momento. Ahí colocará las notas y anotaciones para que la persona que interprete ese tema musical lo haga tal y como él lo desea. Sin embargo, siempre hay un pequeño margen para que el propio intérprete tome sus propias decisiones sobre la música que está tocando, tal vez ralentizando ciertos pasajes, acelerando otros, acentuando ciertas notas… Esto es lo que hace que la misma pieza musical, escuchada mil veces, suene diferente en manos de un intérprete u otro.

La interpretación musical consiste en utilizar nuestra propia experiencia como intérpretes y las herramientas con las que contamos para realizar una versión propia y única de esa pieza musical que vamos a interpretar. No se trata solo de ejecutarla tal y como está escrita, sin ningún fallo, algo que por otra parte también tiene su mérito, sino más bien de llevar esa melodía a nuestro terreno para conseguir una interpretación única y tal vez llegar a emocionar aún más a los oyentes. En las piezas clásicas esto se da hasta cierto punto, pero en la música moderna, especialmente los temas de pop y rock que se pueden cantar, es algo tremendamente habitual utilizar la interpretación para adaptarlo a nuestro tipo de voz, a nuestra manera de cantar y a nuestro estilo. Ponerle pasión y sentimiento a lo que estamos cantando es una de las formas más habituales de interpretación musical.

Técnicas de interpretación musical

Dentro del concepto de interpretación musical encontramos numerosas técnicas que nos permiten llevar esa pieza a nuestro terreno, adaptándola a nuestras capacidades. Y es que no todo el mundo tiene la misma potencia vocal para cantar una pieza compleja como Nessum Dorma, el aria de Tundarot, por ejemplo, o para realizar una interpretación fiel de un tema mítica como Bohemian Rhapsody de la banda británica Queen. Cada cual posee su propia voz, su propio instrumento vocal, y debe interpretar esas canciones a su manera, siendo fieles a la melodía, por supuesto, pero también cambiando lo que haga falta para llevar a cabo una interpretación única. Es importante, por ejemplo, haber escuchado la canción previamente muchas veces, conocer el estilo que tiene y así adaptarla a lo que nosotros podemos ofrecer.

Hay técnicas de interpretación vocal que tienen que ver con el canto como disciplina musical, desde la respiración y el control del flujo de aire, algo básico e importantísimo para llegar a una interpretación sublime, hasta el trabajo de relajación y apoyo en el diafragma, para conseguir la potencia necesaria en cada momento de la canción. No podemos olvidarnos tampoco de la propia interpretación, sobre todo para los cantantes, que mientras están realizando esa pieza se convierten un poco también en actores, acentuando ciertas partes de la pieza con sus propios movimientos, o incluso con técnicas especiales de voz, desgarrando la garganta, bajando a un susurro, utilizando la dinámica para ir cambiando la intensidad de la voz que van sacando y así dotar a la pieza de mucho más dramatismo… En definitiva, todo eso es la interpretación musical.

¿Es importante la interpretación musical?

Habrá quien piense, sobre todo en géneros más clásicos, que la interpretación musical no es demasiado importante, porque el músico debe limitarse a ejecutar lo que ve en la partitura. Esto, sin embargo, ha quedado ya bastante arcaico, porque se ha demostrado que hay muchos intérpretes capaces de llevar a cabo una pieza musical sin un solo fallo, limitándose a seguir esa partitura que tienen por delante. Lo único que ocurre es que pierden ese punto único que les hace especiales. Son como robots, y en la música una de las peores cosas que nos puede pasar es convertirnos en autómatas. Por eso la interpretación es tan importante, porque nos permite lanzar nuestra propia versión de esa pieza musical, la manera en la que nosotros la entendemos y la podemos ejecutar.

La música no son simples notas escritas en un papel, es pasión, es emoción y es la manera en la que logramos que esa melodía que alguien ha creado llegue a los demás, enfatizando sus virtudes y conjugándolas con las nuestras. Hay interpretaciones musicales que han sido absolutamente magistrales y han conseguido elevar a esa obra, que hasta entonces pasaba más o menos desapercibida, al olimpo de los temas más famosas de toda la Historia de la Música. Es además una manera de demostrar no solo nuestro buen manejo del instrumento, en este caso de la voz, sino también nuestra inteligencia a la hora de conectarlo con cada pieza para llegar mucho más lejos con los oyentes, y que estos sientan exactamente lo mismo que nosotros.